lunes 14 de septiembre de 2009

La supremacía de la esperada secuela

Por CSP._

Tengo problemas con la virtud esa de la “consecuencia”. La verdad es que no es con la virtud propiamente tal, no me considero un tipo de esos que dice que la Coca cola es mejor cuando realmente toma Pepsi, el problema más es con las personas que hacen un mal uso de ella para catalogar al resto dentro de sus ránkings valóricos personales.

Se define bonitamente como la ilación o enlace del consiguiente con sus premisas, lo que en cristiano sería que el tipo practica lo que alguna vez predicó. Bajo esta proposición se genera una especie de psicosis obsesiva muy sutil, que se esfuerza en encerrar las posibilidades de acción del individuo deontológicamente analizado a lo que por fortuna o infortunadamente manifestó en algún momento bajo condiciones determinadas (tiempo, espacio, régimen político, estado mental, presión atmosférica, posición de la luna, etc.) y no dejarlo salir de ahí bajo riesgo de ser acreedor intransigentemente del título de desgraciado, hereje, falto de amor y vergüenza propia entre otras indeseables calificaciones que no siempre se dicen, pero casi siempre se piensan.

Decir que una persona es consecuente siempre suena como algo loable, es una especie de reflejo de Pavlov que se nos viene a la cabeza al oír una palabra tan plausible por lo ensalzada que se encuentra en nuestra idiosincrasia (y que por lo mismo, creo, carece tanto de ella). Pero me pregunto ¿Es posible considerar esto una virtud cuando el hilo central de esta está encauzado hacia el polo opuesto de la virtud? Digo esto porque recuerdo un ejemplo que viene como anillo al dedo. En una ocasión al discutir sobre Hitler y sus aberraciones luego de leer “Mi Lucha” salió el a mi juicio infortunado comentario defensor: “podrá haber sido todo lo que quieras, pero no puedes decir que no fue consecuente”, como una gran gracia. ¿Merecía esto acaso el título de punto blanco en el mar de tinieblas que rodea aquel personaje? ¿Por qué la consecuencia es considerada por tanta gente como algo positivo no importa hacia donde esté encauzada?

No es intención de este escrito bajo ningún punto de vista justificar o defender a esos seres abyectos que se la pasan cultivando la incoherencia del decir/hacer haciendo de la inconsecuencia su patética forma de vida, es más bien dar a entender que este concepto, así como muchos otros, tiene múltiples matices. Porque concordemos en algo, la práctica de la virtud en una buena lid es indiscutiblemente positiva.

Creo fervientemente que toda persona tiene derecho a cambiar de opinión, a enfrentar la realidad en la trinchera que crea la correcta en algún punto determinado con condiciones determinadas, todos tenemos derecho a evolucionar o involucionar de la forma que creamos necesaria para seguir adelante y a no quedarse preso de ideas o juicios que alguna vez defendimos pero que en la actualidad pueden encontrarse obsoletos y afuncionales. Sin ir más lejos en este mismo sitio si lo revisase exhaustivamente podría encontrarme con cosas que escribí hace uno o dos años atrás que ahora no tendrían la validez que alguna vez creí que tenían, pero no por eso me considero acreedor de las penas del infierno, más bien es parte del progreso. Mucho más grave a mi parecer es casarse con ideologías que cuando dejan de ser eficaces se siguen defendiendo por un asunto de alguna idea errada de “moral”, ni siquiera porque crean que estas aún son idóneas. Es la “consecuencia-inconsecuente” que se ve tanto en nuestra política y que sale aún más groseramente a la luz en estos tiempos de elecciones. Bueno, otros pillines traviesos lo hacen derechamente para conservar puestos e influencias, pero si ahondo en eso ya me estaría yendo por las ramas. Dejémoslo mejor para otra ocasión.




2 comentarios_:

  1. he pensado varias vecen en esto.
    creo que es perfectamente posible cambiar de discurso después de un tiempo, pero sin negar que alguna vez este fue distinto. ese es el problema, cuando la gente olvida o miente sobre lo que dijo alguna vez.

    saludos !

    ResponderSuprimir
  2. Me da risa leer tu entrada, porque hoy en la mañana diserté un poco al respecto. La sociedad impone un modelo de ser humano "que se aspira a alcanzar", es una "idealización de lo que debiera ser", así que en las frases mismas puedes darte cuenta que ese patrón de conducta no es real, es una abstracción. Y dentro de éste encontramos la coherencia.Uno puede tratar de ser coherente, sin embargo es difícil, por causa de nuestra propia esencia humana y porque el resto no actúa de esa modo, casi presionándote a que seas como ellos.

    Otra cosa que me dio risa es lo que escribiste bajo "Haga su comentario". No me queda opción sino linkear mi mugroso sitio personal, disculpe su mercé.

    ResponderSuprimir

Para comentar hay muchas opciones; Si se identifican en "Nombre/URL" pueden linkear su mugroso sitio personal, Anónimo por si es cobarde y quiere mandar un insulto y salir ileso, con Open ID si es cool y tiene por ejemplo Wordpress (que no sé utilizar, mucho miedo al html) o simplemente con su cuenta Blogger que a estas alturas vendría a ser lo mismo que tener correo del monopolio este de Google_